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Música peruana en el espacio estelar

Actualizado por admin el Viernes, 8-Diciembre-2006

Voyager
El disco adosado en el exterior de la nave espacial

Los días 20 de agosto y 5 de septiembre de 1977 fueron lanzados al espacio dos extraordinarias naves interestelares. Estos vehículos espaciales, después de haber llevado a cabo una exploración detallada y realmente espectacular del sistema solar exterior desde Júpiter hasta Urano entre 1979 y 1986, abandonaron el sistema solar convirtiéndose en emisarios de la Tierra al reino de las estrellas. Cada nave Voyager lleva adosado un disco fonográfico de cobre recubierto de oro como mensaje para las posibles civilizaciones extraterrestres que la nave pudiera encontrar en algún lugar y tiempo remotos. Cada disco contiene 118 fotografías de nuestro planeta, de nosotros mismos y de nuestra civilización; casi 90 minutos de la mejor música del mundo; un ensayo revolucionario en audio sobre «Los sonidos de la Tierra»; y saludos en casi sesenta idiomas humanos (y en un lenguaje de ballenas), incluyendo los del presidente de los Estados Unidos y del secretario general de las Naciones Unidas.

La música contenida en el disco del Voyager incluye 27 selecciones de todos los países del mundo, con música de Bach, Mozart, Beethoven y folklórica representativa de muchos pueblos de nuestro planeta. Pero, sólo hay música de dos países latinoamericanos, México con una canción y Perú con dos canciones. Las dos canciones peruanas son la número 13, Flautas y Tambores, seleccionada por la Casa de la Cultura, con una duración de 52 segundos y la número 23, Canción de Boda, grabada por Joseph Cohen en Huancavelica con una duración de 38 segundos. La razón de incluir dos canciones peruanas se debió a la riqueza de nuestra música, que a decir de los expertos, no tiene igual en el resto del mundo.

Lo que sigue es la trascripción de la página del libro, en la que se describe las dos grabaciones de música peruana que están volando por el espacio infinito.


PerúCanción de boda
Canción con flautas de Pan y tambores
Los invasores españoles se encontraron con que los músicos peruanos tocaban muchos tipos de instrumentos hechos de madera, piedra, hueso y metal. El florecimiento de su música entonces y ahora nos permite, sin menospreciar en absoluto la música de otros pueblos sudamericanos, aceptar la opinión del musicólogo Robert Stevenson cuando dice: «Musicalmente hablando, los pueblos andinos superan al resto de los enclaves del Nuevo Mundo.» Es lógico que a los peruanos les guste cantar y tocar instrumentos de viento, porque su patria, situada a gran altitud, les ha proporcionado la mayor capacidad torácica del mundo.Esta canción de boda, cantada con toda pureza y sin afectación por una chica de quince años, de un pueblo peruano, la grabó en 1964 John Cohen, un popular cantante de folk americano. «Karen Bunder, una voluntaria del Cuerpo de la Paz nos dijo que conocía a algunas chicas que sabían lindas canciones y que nos las cantarían —explica Cohen—. Mientras grabábamos, la madre de la niña llamó a la puerta para saber qué hacíamos. Afortunadamente sus golpes no se registraron en la cinta.» Esto pasaba en Huancavelica, en lo alto de los Andes.La letra de esta canción inca representa el lamento de una jovencita por haberse casado demasiado joven para saber lo que se hacía. «Me llevaste a la iglesia un domingo; yo pensé que era la hora de la misa… —canta ella—. La banda tocaba y yo creí que era tu cumpleaños. Fui una tonta.» La chica que Cohen grabó no había soportado ninguna experiencia de este tipo, y creo que esto da más encanto a la grabación; se ha dicho, en el otro extremo del espectro, que el efectismo de la ilusionada canción de Billie Holiday The Man I Love proviene de que la cantante no se creía la letra.

Las semejanzas descubiertas entre los instrumentos de Sudamérica, y sus equivalentes de China, India y el Pacífico meridional son pruebas indicativas de que el hombre en épocas prehistóricas navegó por el Pacífico. Pocas semejanzas son más sorprendentes que la construcción de las flautas de Pan a ambos lados del Pacífico. Las escalas y los tonos empleados acostumbran a ser los mismos, y los músicos de la antigua China y de Sudamérica coinciden a veces al construir sus instrumentos con dos hileras unidas de seis flautas cada una.

La selección del Voyager está interpretada en una de esas flautas de dos hileras. Se cortan palos de madera huecos de diferentes longitudes, abiertos por el extremo superior; el sonido se produce al soplar por la abertura. El tempo irregular y desvencijado del acompañamiento de tambor es intencionado y no una falta de habilidad; el tambor manipula deliberadamente el ritmo para favorecer lo inesperado. Puede ser interpretado aquí por una banda de un solo hombre. Músicos tocando simultáneamente flautas de Pan y el tambor, se pueden ver en las cerámicas pintadas peruanas anteriores a la conquista inca, y por las calles de las ciudades peruanas hoy en día.

Murmullos de la Tierra
Carl Sagan, El mensaje interestelar del Voyager, pag. 194, 1ra edición, 1981. Ballantine Books.

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